martes, 18 de octubre de 2016

Capítulo 8 La Lighting Sentinel

26 de junio de 2024 Piso 22

El lugar donde se extraían las Gotas de Éter era un gran lago de agua cristalina situado al sudeste del piso 22, nosotros tres estábamos en una pequeña colina observando la actividad de la supuesta mafia de la que se componía el gremio que se dedicaba a la producción.

-Hay muchos guardias custodiando todo el complejo- Informe -¿Seguro que lo que hacemos está bien?

-Tu tranquilo- Me respondió Akito -ese grupo de mafiosos se lo merecen, han obligado a muchos herreros a retirarse de su oficio, o trasladarse a lugares más remotos donde raramente hay clientes.

Akito me señalo una pequeña choza abandonada que se encontraba consumida por el musgo y las malas hierbas.

-Esa pequeña casa era el hogar de Lisbeth en el piso, pero cuando se empezó a comercializar las gotas, la obligaron a trasladarse a otro lugar, para su suerte un buen amigo suyo le compró su actual herrería en el piso 48 y de momento le ha ido bien el negocio.
-Pero para mala suerte de otros, se arruinaron o fueron extorsionados e incluso agredidos de forma que tuvieran que irse- Terminó con un tono triste.

-Que horrible- Dijo Zalos.

Luego de esa pequeña historia bajamos rápidamente sin ser detectados hasta unos arbustos cerca del gran lago.

-Las gotas se producen en los diferentes molinos de agua que rodean el lago- Nos informó -luego las almacena en aquel edificio blanco- Señaló.

Al acabar avanzamos por las sombras, evitando, sorteando y engañando a todos los guardias con los que nos encontramos.
Entramos silenciosamente por la puerta, una vez dentro pudimos respirar tranquilos.

-Ha sido fácil ¿no?- Les dije a mis compañeros.

-Que raro, normalmente esto estaría más vigilado- Contesto Akito.

Cuando me gire hacia Zalos, él estaba pasmado mirando a todo a su alrededor. Al fijarme un poco más, pude apreciar un gran espectaculo de brillos de colores, dejándome sin habla.

-Increíble- Dijo Zalos con un tono flojo.

-¿Esto son las gotas?- Pregunte mientras apreciaba los colores rojo, azul y morado.

-Exactamente- Me contestó Akito a mi pregunta -Las gotas rojas potencian el ataque, las azules la defensa y las moradas las habilidades de las armas.
-Recoge todas las que puedas, sera mejor no volver luego- Me dijo con un tono rápido y con la intención de que me diera prisa.

Mientras recogía todas la gotas que podía, la puerta se abrió en par en par, un chico bajito y con un papel en las manos, iba recitando números y cuentas. Al elevar la cabeza él y nosotros nos quedamos mirando fijamente.

-¿Quienes sois vosotros?- Preguntó nervioso.

-Solo unos recaudadores de impuestos- Le contestó Akito de forma poco creíble e intentando disimular.

-¡Guardias! ¡Tenemos ladrones en la bóveda!- Gritó mientras salía por patas de la habitación.

¿Nos han pillado?- Pregunto Zalos.

-Nos han pillado- Le conteste afirmando su pregunta.

Rápidamente los tres salimos por patas del lugar mientras un gran grupo de guerreros nos perseguía por todo el recinto.

-¡Porque no hemos echo nada!- Dije mientras corríamos

-¡No me esperaba que ocurriese esto!- Me contesto Akito mientras llevaba el saco lleno de gotas.

Puede observar que Aktio le estaban alcanzando, por culpa del gran lastre que llevaba.

-¡Suelta el saco, acaso quieres acabar como un pincho moruno!- Le dije con la intención de que soltara todo el peso.

-¡Ni hablar!- Me contesto -Estas cosas son muy útiles y encima caras.

Yo era consciente de que tarde o temprano le acabarian alcanzando, e hize lo que tenia que hacer.
Me detuve e encare a los guardias, dejándolos noqueados uno a uno.

-¡Vosotros seguid!- les dije mientras luchaba -¡Ya os alcanzaré!

Durante un pequeño momento estuve ganando tiempo para que mis compañeros pudieran escapar, pero los guardias no paraban de salir, de los arbustos, de las casas, e incluso alguno salio de debajo el agua.

Cuando comprobé que mis compañeros habían podido huir, seguí mi camino mientras activaba mi habilidad caracteristica. En cuanto el aura blanca me rodeo salí a velocidades sobre humanas de aquel lugar, escapando de la vista de cualquier jugador cerca.

Me detuve en unos arboles para coger aire y recuperar fuerzas.

-Uff nos fue por un pelo- Pense fatigado.

En ese pequeño instante tres hombres encapuchados con capas verdes oscuro aparecieron de detrás unos arbustos, uno de ellos dijo:

-Vaya, vaya ¿Que tenemos aquí?- Dijo uno de ellos con tono sarcástico.

-Solo un hombre fatigado- Respondí mientras me ponía derecho.

-¿Eres Shito?- Pregunto el que parecía ser el líder -¿Shito el centinela?

-El mismo- Respondí.

-Pues te tenemos noticias bastante interesantes de parte un cliente, un cliente bastante rico por cierto.

-¿Sois cazarrecompensas?- Pregunte -¿Acaso han puesto precio a mi cabeza esos mafiosos?
La verdad si que han sido rápidos los cabrones- Pensé impresionado.

-Lo siento no hemos tenido el gusto- Me respondió -Pero nos ha hecho traerte este mensaje.

El hombre saco un orbe de grabacion de uno de sus bolsillos, y este empezó a flotar y a reproducir la imagen.
La imagen era algo distorsionada y el audio era bastante malo pero se podía apreciar a una persona con una máscara negra parecida a las que usaban los médicos del siglo XIV  durante la epidemia de la peste negra.

-Buenas, señor Shito- Se presento el hombre -Me hago llamar Black Reaper y soy el ayudante de cierta persona a quien estáis buscando tu equipo y tú.

Me quede bastante impresionado, porque aquel hombre se refería a nadie menos que a Wheatley.

-Mi jefe y yo hemos estando observando vuestros movimientos con suma cautela, y hasta hace pocos días nos disteis carta blanca para poder obtener cierto objeto que se suponía que tu amiga Mai debía llevar al piso 66.

Me quede impactado al momento que nombraron a Mai.

-Ella no trajo el objeto consigo, y tuvimos una pequeña "Charla" sombre donde había ido a parar, en estos momentos nos está acompañando en una agradable velada.

El hombre giro la cámara, desvelando a  Mai cautiva en una pequeña jaula.

-¡Mai!- Grite al aire.

-¿Le dedicas unas palabras a tu amigo?- Le pregunto el hombre a Mai.

-¡Shito, no le hagas caso, no le des lo que pide!- Grito Mai hacia la cámara.

La perspectiva cambio de nuevo dejando solo a la vista al hombre enmascarado.

-La pobre esta un poco nerviosa- Dijo sarcasticamente.

-¡Maldito!- Pensé mientras presionaba al máximo mis puños.

-El trato sera el siguiente, quiero que te reunas con Ikarus y que te entregue lo que estoy buscando, es una célula de datos en forma de orbe de grabación como este.
-Cuando lo tengas dirígete al piso 69 en las siguientes coordenadas.

Unos números de altitud y latitud apareciendo marcando una especie de cráter en un mapa.

-En cuanto tenga lo que quiero dejare libre a la chica, en caso contrario despídete de ella para siempre- Dijo con malicia.

La grabación acabo mientras aquel hombre dejaba salir una pequeña risa maligna.

-Ya lo has oído- Hablo el encapuchado -Si quieres volver ha ver a la chica haz lo que te dicen.

Me quede petrificado por unos segundos, tenia la sensación de que iba ha explotar.

Con un rápido movimiento y con un arrebato de ira me desenvaine mi espada y me abalance hacia esos hombres, matando a sangre fría a dos de ellos.

El restante cayo al suelo asustado por mi violenta reacción.
Apunte mi espada contra el y dije:

-Dile a tu jefe que tendrá lo que quiere, pero como le toquen un pelo a Mai, no seré piadoso.

El hombre que yacía en el suelo se fue corriendo como si su alma se la hubiera llevado el diablo.

En cuando me quedé solo me caí de rodillas, solo pude dejar salir un gran grito de odio.

 Cuando llegue a la ciudad del piso, me encontré con Akito y Zalos que parecia que hacia rato que me esperaban.

-Has tardado- Me dijo Aktio -¿Que te ha pasado?

Yo no respondí.
Me miraron con cara de preocupación. Yo solo dije:

-¿Como funcionan las gotas?- Pregunte casi sin mostrar emoción alguna.

-Ha claro, las gotas de Éter.
-Solo haz que hagan contacto con tu arma y esta se re-forjara automáticamente.

Me dirijo hacia el saco donde estaban, lo abrí y lo único que hice fue lanzar mi espada dentro.

-¡Que haces maldito loco!- Grito desesperadamente Akito mientras -¡Son muy caras, y solo necesitas una!

Pero era demasiado tarde, el saco empezó a brillar hasta limites inimaginables, con un gran estruendo y una explosión, se desvelo mi nueva espada, toda cubierta por tonos de color blanco y plata.

Akito se derrumbo en el suelo y entre lloriqueos empezó a decir cosas.

-¡Maldito! Con lo que nos ha costado...- Dijo lloriqueando

Zalos se quedó ciego y noqueado por unos minutos por la explosión lumínica.
Cogí la espada e abri los stats de esta.

Su nombre había cambiado a Lighting Sentinel y todas sus características habían superado los limites de esta.

-Estoy triste pero a la vez impresionado- Dijo Akito aun entre lloriqueos.

Observe otra vez la espada y con una pequeña blandida dije:

-Conque Lighting Sentinel...

Me la enfunde y conteste.

-Zalos nos vamos.

-¿Porque?- Me contesto este aun medio aturdido.

-Ha habido un problema con Mai, hay que irse inmediatamente- Ordene.

-Espera- Me interrumpo Akito -No se que te paso, pero no me iré de tu lado hasta averiguarlo.

Le mire, tenia una mirada decidida y tampoco parecía que fuera ha darme elección.

-Deacuerdo- Refunfuñe.

Cogi a Zalos y les dije:

-Nuestra primera parada sera el piso 50, allí tengo que coger una cosa,  de mientras te explicare lo que ha pasado.

Los tres nos dirigimos hacia el portal con la intención de ir hacia nuestro destino, pero en ese momento supe que no iba ha abandonar a ningún otro compañero mientras este esté en mi grupo.

-Tranquila Mai, no te pienso abandonar- Pensé

Continuara...

En otro lugar en esos momentos...

-Señor el plan va sobre ruedas, pronto tendrá lo que busca- Dijo el extraño enmascarado hacia una pantalla.

-Perfecto- Respondió una voz mecánica -Pronto podre escapar de esta maldita prisión y el mundo sera mio.

-¿Que hacemos con la chica?- Pregunto el enmascarado.

-De momento no le agais nada, id preparandolo todo- Ordeno.

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