Ya hace un par de meses que conocí a mi nuevo equipo, Mai, Shekker, Zalos y Ikarus. Hace unos días Ikarus asigno varias misiones de exploración por las zonas del frente con la intención de encontrar pistas sobre el paradero de Wheatley, hace un par de días volví junto con Zalos del piso 65 a la ciudad de Algade en el piso 50 con la intención de descansar y mejorar mi equipo, al llegar nadie estaba en la tienda excepto la chica de pelo azul, Ikarus me dijo que se llamaba Ritsu y era su secretaria y asesora personal. Ritsu estaba en el viejo sillón de la tienda leyendo un periódico del día.
-Buenas tardes- Saludamos Zalos y yo.
-Buenas- Nos respondió con su cara inexpresiva de siempre.
-¿Dicen algo nuevo las noticias?- Pregunte.
-No, nada relevante- Respondo
Al mirar la portada del diario pude observar un pequeño articulo que trataba de un pequeño reportaje sobre una herrería muy recomendada llamada La herrería de Lisbeth que por lo que se ve se encontraba en el piso 48 en la pequeña ciudad de Linders.
-Tendría que visitar-la- Pensé -Necesito cambiar mi espada que la tengo muy desgastada por los recurrentes combates.
-Zalos, ¿Te gustaría ir a una herrería en el piso 48?- Le pregunte a mi compañero
-La verdad es que sí- Contesto -Tendria que afilar mis pinzas de batalla por si las moscas.
-Un momento- Le corte en seco- ¿Tienes armas equipadas y no me dijiste nada?
-Es decir, cuando nos atacaron esos esqueletos en aquella mazmorra, ¿Me estas diciendo que me dejaste vendido por pereza a luchar?- Dije con cierto enfado.
-Sip- Contesto de forma chulesca
-¿Maldito bicho,yo te....!
-Por favor si os vais a pelear hacedlo fuera, he limpiado- Dijo Ritsu
Zalos se burlaba de mi, mientras yo intentaba contener el enfado.
-Partiremos mañana ¿Te parece?- Le pregunte.
-Estoy de acuerdo pero acaso tienes suficiente dinero? No querías darle una sorpresa a Mai?
-Mierda es verdad, no me llega para una espada nueva- Dije razonablemente.
-Tengo una idea- Me ilumine - Puedo pedir que me le hagan simplemente, yo puedo aportar los materiales, obtuve mucho Hierro Negro con la batalla del golém de Ciudad Obsidiana.
Dicho y hecho al día siguiente Zalos y yo no dirigimos al piso 48 con la intención de conseguir nuevo equipo. Al llegar a la pequeña ciudad nos dirigimos a la herrería que se situaba al lado de un pequeño rió.
-Bonito lugar- Menciono Zalos
-La chica de la herrería no tiene mal gusto- Aporte.

Al llegar entramos por la puerta y sonó la caracteristica campanilla que avisa de un nuevo cliente.
Al entrar solo pudimos observar un montón de estantes llenos de armas, pero nadie nos atendía.
-¿Hola hay alguien?- Dije
-Un momento ahora vengo- dijo una voz femenina que parecía estar fatigada.
De la puerta de detrás del mostrador salio una chica de pelo rosa con cara de haber vivido una experiencia bastante agotadora.
-Si que desean - Nos dijo medio dormida.
-¿Te pasa algo?- Le pregunte por curiosidad.
-Nada, nada- Me contestó -Pero por favor que sea algo rápido que estoy echa polvo.
-Pues mira yo venía a que me forjaras una arma personalizada y este...
-¿Como que armas personalizadas? Ni hablar ya tuve suficiente hace 2 días como para hacer otra que te lo has creído- Nos dijo con una voz de cabreo y a la vez cansada.
-Pero...
-¡Nada de peros, volved otro día, necesito descansar al menos hasta otoño!
Con solo decir esas palabras nos saco de la tienda, mientras nosotros aun intenta vamos comprender que demonios le pasaba ha esa chica.
-¿Que acaba de pasar?- Dijo Zalos
-No tengo ni idea- Le conteste.
Zalos y yo nos alejamos de la tienda dirección a las llanuras cercanas, pensando que podíamos hacer para encontrar un herrero.
-¿Que podemos hacer?- Dije.
-Podríamos intentar ir al piso 45, dicen que allí también hay herreros- Me contesto Zalos.
Mientras vagábamos por las llanuras, vi a lo lejos un chico de aspecto familiar. En cuanto me fije mejor me di cuenta que era Akito el doma-dragones con el que me encontré hace muchos meses.
-Espera un momento- Dije mientras me detenía.
-¿Pasa algo?- Pregunto Zalos mientras también se fijaba en el chico a lo lejos -¿Acaso lo conoces?
-Si que lo conozco- Y en solo decir eso me fui corriendo hacia el llamándolo por su nombre.
-¡Hey Akito, Akito!
El se giro y al reconocerme respondió.
-¡Shito cuanto tiempo sin verte!
-Lo mismo digo.
-Y este bicho? Es tu mascota?- Pregunto con curiosidad.
-Esto...
-¡No soy ni un bicho, ni una mascota!- Grito cabreado Zalos -¡Siempre pasa lo mismo!
-¡Anda!- Respondió Akito sorprendido -¡El bicho habla!
-¡Que no soy un bicho!
Las cosas se empezaron a calentar e inmediatamente les corte a los dos.
-Ya basta por favor- Les dije.
-Akito este es Zalos un compañero mio, no le gusta que le digan bicho- Le informe.
Me acerque a su oreja y le susurre.
-Es un consejo, si no quieres que tu integridad física sufra daños.
Luego de la típica trifulca con Zalos fui directamente al grano.
-A propósito, ¿Conoces a la dueña de la herrería? ¿Esa tal Lisbeth?- Le pregunte con la intención de saber porque no quiso atendernos.
-Si- Respondió -La conozco vivo cerca de su herrería, a las afueras de la ciudad.
-Nos preguntamos porque estaba tan fatigada y a la vez bastante desagradable.
-¿Ah eso? Por lo que me han dicho hace dos días se fue con un tal Kirito, a por unos materiales muy extraños en el piso 55, por lo que me dijeron se quedaron atrapados en un nido de dragón de las nieves, ha más también sé que la convivencia entre ellos dos no fue muy buena por lo que digamos, al volver entraron en la herrería y pocos minutos después Lisbeth salio corriendo y a la vez llorando, a partir de eso no se nada más.
-Supongo que pasó un momento traumático- Razone -¿A propósito que fueron a buscar?
-Mierda de dragon- Respondió Akito.
Zalos y yo no quedamos con cara de "¿Qué demonios?".

-Ellos encontraron lo que buscaban pero yo encontré algo mejor- Nos dijo con cara de entusiasmado.
-¿El que?
-¡Esto!- Dijo mientras entre sus brazos nos enseño una pequeña cria de dragon.
Zalos al ver la pequeña cría se quedo con cara de "¡Que cosita más mona!".
-¡Increíble!- Exclame -Es una cría de dragón ardiente, ¿Como lo conseguiste?
-La verdad...- Su cara decía claramente que había robado el huevo.
Después del reencuentro Akito nos invitó a su casa, estaba situada a un par de kilómetros de la herrería, en el viaje le comenté que estaba buscando a un herrero para que me forjara una nueva espada.
-¿Herrero? Pues lo siento por aqui no viven más aparte de Lisbeth, y con el presupuesto que me das dudo mucho que puedas permitirte lo que deseas.
-Lo que no entiendo, es porque no puedes gastarte lo necesario, tienes suficiente para una espada nueva.
-La verdad estoy ahorrando para comprar cierta cosa para una persona- Le respondí.
-¿Una chica?- Me dijo con una mirada picara.
-Justamente por esto- Dijo Zalos mientras sacaba una foto y se la enseñaba a Akito.
En ese momento los dos empezaron a sangrar por la nariz mientras veían la fotografía.
-Tienes buen gusto Shito- Dijo Akito mientras observaba fijamente la foto.
-¿Que demonios hay en esa foto?- Dije mientras se la arrebataba de la manos de Zalos.
Al ver la foto, pude observar a Mai en bragas y en una posición bastante picante.
-¡Zalos de donde sacaste esto!- Exclame muy enfadado.
-La hize yo mismo, recuerda que soy su guardaespaldas- Me respondió como si no me tuviera miedo.
-Me parece que voy a tener que llamar al fumigador- Dije mientras la rabia me consumía mis entrañas.
Desenvaine mi espada y empece a perseguir a Zalos mientras le gritaba cosas como: Bicho, Pervertido, Acosador, entre otras cosas.
Al final llegamos a la casa de Akito, era una casa construida dentro de un gran roble, toda la casa estaba decorada por fuera con antiguas runas talladas en madera.
¿Como te pudiste permitir todo esto?- Le pregunté.
-Bueno, cuando conseguí cierto ítem que ahora os enseñare, pude dedicarme a domesticar animales para después venderlos.
Entramos en la casa, el interior seguía con el mismo estilo artístico, pero lo que más me sorprendió, era la gran cantidad de dientes que colgaban por las paredes.
-¿Y esto?- Dijo Zalos con curiosidad
-Son dientes de dragón, los colecciono para hacer armas y otros objetos basados en este material.
-Increible- Insinue.
-Mirad- Nos dijo mientras agarraba un objeto de la pared.
-Ésto es mi arma predilecta, se llama Tusk Dagger.
Como decía su nombre, se trataba de un colmillo tallado en forma de daga, poseía unos adornos de piel en el mango, y unas pocas pinturas de estilo tribal.
-Lo mejor es que tiene una habilidad integrada.
-¿Habilidad?- Dije con curiosidad.
-Si, se llama Taming beasts, permite usar a los animales cercanos como aliados en un cierto lapso de tiempo.
-A propósito, ¿Nos podrías dar alguna idea para encontrar a un herrero?
-Como ya os he dicho, por aquí no hay herreros, excepto Lisbeth, pero conozco un item que permite re-forjar cualquier arma, lo malo esque es que va ha ser difícil de obtener.
-¿Item raro? Me gusta como suena- Respondí animado.
-Se trata de las gotas de Éter, no es un item raro en si, pero es difícil de obtener porque solo una persona las vende en todo Sao y a un gran precio.

-¿Y eso?
-Se debe a que solo se pueden obtener en las minas del piso 22 y están controladas por un gremio, que funciona como una mafia o algo por el estilo.
-Aproximadamente una gota valdría unos 10.000 de col.
-Pero eso es más que una espada nueva- Dije sin entender
-No sale a cuenta.
-¿Quien ha dicho nada de comprar?- Me contesto con una mirada atrevida.
Zalos y yo ya nos lo imaginábamos lo que queria hacer, solo hacia falta verle esa sonrisa con un toque de malicia.
Poco después pusimos rumbo hacia el piso 22. Mientras íbamos hacia nuestro objetivo, tres figuras misteriosas que nos observaban a lo lejos. Aun no eramos conscientes que yendo a ese lugar nos estábamos arriesgando el pellejo.
Continuará...
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